Curva Fin Bloque
ENTRADAS 6 AGOSTO, 2008

La evolución de las especies o Google Translation Center (I)

Pese a contar con más de 5000 años de historia demostrada, el oficio de traductor adolecía hasta hace bien poco de las herramientas más básicas para hacer de él algo parecido a una economía de escala. Se dice que una vez alcanzado el acto del movimiento, de rodaje, o de cierta madurez, las tecnologías adquieren un momentum capaz de evolucionar por sí solo.

Al igual que un marinero romano no habría tardado demasiado en familiarizarse con las tecnologías de la Pinta, la Niña o la Santa María en su primer viaje hacia el Oeste, el traductor profesional que inscribió en griego y egipcio demótico y jeroglífico en la piedra Rosetta, no se habría desorientado demasiado en el oficio de traductor hasta mediados de los años 1980. En lugar de tallar en piedra utilizaría una máquina de escribir. La escena comenzó a cambiar con el advenimiento de tecnologías informáticas aplicadas al campo de la traducción. No he parado de escuchar “éste es el final del traductor” con cada nuevo desarrollo y aplicación.

Para muchas empresas y usuarios de la traducción, ésta no deja de ser una valla más en el camino del desarrollo de un producto. En ocasiones, son precisamente las actividades de traducción o localización las que precisamente retrasan el lanzamiento de un nuevo producto o servicio global. Una pregunta que pocas veces se hacen los lingüistas mientras se afanan en su comentido y labor traductora es ¿qué hace el resto de diseñadores, programadores informáticos, técnicos de productos, abogados, juristas, economistas, gestores de líneas de producto, mientras se está preparando la traducción? Sé que en algunos casos honrosos las versiones en idiomas de algunos productos y servicios se preparan “en paralelo” en una visión de lanzamiento global, pero son las menos. Y no olvidemos que existe, asimismo, un enorme mercado lingüístico con necesidades medias o bajas, usuarios ocasiones de la traducción que se acercan a ella con misticismo, desconocimiento e incluso, francamente, miedo tanto por la tarea a realizar como por el coste que ella supone.

Ayer recibí la noticia de que Google planea un servicio de traducción humana basado en voluntarios, algunos profesionales y otros trabajando pro-bono que hará uso de su enorme base de datos ya acumulada tras un par de años de experiencia y contribuciones gratuitas. Inicialmente, Google dejó de lado las tecnologías de traducción automática basadas en reglas. Seguidamente abrazó las posibilidades de la traducción basada en estadísticas (y puso a trabajar a un amplio número de programadores en ello) y tras poner a disposición del usuario de Internet su servicio de traducción automática (bastante aceptable en algunas combinaciones, particularmente hacia el inglés).

La noticia se encuentra en http://blogoscoped.com/archive/2008-08-04-n48.html y, sinceramente, se necesitan unos días para digerirla completamente.

Next time you think languages, think Pangeanic