Cualquiera de nosotros habrá disfrutado alguna vez de una buena novela, del género que fuese. Este agraciado lujo se lo debemos en parte a las traducciones, gracias a las cuales podemos disfrutar de cualquier lectura. ¿Te suena La Montaña Mágica? Seguro que sí. Y es que la literatura en alemán ha dado mucho que hablar. Hasta 10 premios nobeles han escrito en lengua germánica, de ahí que las traducciones de alemán (hablado en varios países) sean tan elevadas.

El drama de Goethe, cuarto acto. Creado por Delacroix, publicado el Magasin Pittoresque, París, 1845

Heinrich Böll (1917)

Böll fue una figura esencial de la literatura alemana de posguerra, conocida como “de escombros”. Alemania se enfrentaba a la superación del período nazi y de la II Guerra Mundial, y ese proceso de recuperación colectiva quedó plasmado en sus obras. Él estuvo combatiendo en esa guerra, en países como Francia o Rumanía. Entre sus obras destacan Opiniones de un Payaso o Acto de Servicio.

Günter Grass (1927)

Escritor fundamental en la vida literaria de Alemania y Europa, además de artista y también político, que escribió entre otras cosas sobre historia de Alemania de mediados del s. XX. Fue un autor crítico del pasado inmediato, comprometido con la lucha obrera y con la socialdemocracia. Al igual que Böll, Grass también participó de la guerra, hecho que se refleja en sus obras y en su tono ácido e implacable. Destacan obras como El Tambor de Hojalata o El Gato y el Ratón.

Herman Hesse (1887)

Dedicó su vida literaria al género de la ficción. Más de 30 millones de ejemplares vendidos (entre todas sus obras) ofrecen un dato bastante claro del éxito narrativo de Hesse. De hecho, sobre su vida se han escrito numerosas tesis doctorales, miles de artículos y decenas de libros. Su obra fue una fuente de inspiración para la literatura de ficción del siglo XX. Y es que, ¿quién no ha disfrutado con El Lobo Estepario?

Paul von Heyse (1830)

Paul era novelista, poeta y dramaturgo, y fue considerado un genio lírico a la altura de Goethe. Su objetivo era ser profesor de filología, pero el éxito de L’Arrabbiata le llevó a lanzarse al mundo literario. Es autor de más de un centenar de cuentos, 6 novelas, decenas de obras de teatro y unos cuantos poemas. Además, algunos de ellos traducciones de poetas españoles, italianos e ingleses. Aparte de la obra mencionada anteriormente, podemos destacar como novela Hijos del Mundo.

Thomas Mann (1875)

Mann es otro autor crítico con la Alemania y la Europa del s. XX. Sus referencias para asumir este papel crítico fueron la Biblia y las ideas de escritores y pensadores como Goethe, Freud o Nietszche. Su obra más conocida por el público es La Montaña Mágica, obra de referencia para muchos. Sin embargo, fue Los Buddenbrook la novela que le valió el Nobel. Thomas también vivió, como la mayoría de ellos, la I y la II Guerra Mundial. Acontecimientos que marcaron su estilo y su visión del mundo.

Herta Müller (1953)

Se trata de la escritora más joven de los 10 galardonados, escritora que sigue viva y que basó su obra, sobre todo, en narrar las condiciones de vida de la dictadura de Ceaucescu (Rumanía). Su andadura en el mundo de la escritura se inició tras unirse al Grupo de Acción del Banato. Su pertenencia le costó un despido y la vigilancia por parte del régimen de Ceaucescu. En sus obras En tierras bajas o El hombre es un gran faisán en el mundo cuenta, básicamente, sus experiencias en aquel régimen.

Nelly Sachs (1891)

Su origen judío marcará su obra a partir de su llegada a Suecia, ya que en sus primeros años como escritora se basó únicamente en la poesía romántica. Nelly es una de las mujeres enmarcadas en la historia de Alemania, valorada actualmente gracias a los estudios de género que luchan por otorgar a la mujer el papel que le corresponde en la historia. Viaje a la transparencia es un claro ejemplo de la lucha de Nelly por la defensa del pueblo judío.

Theodor Mommsen (1817)

Mommsen fue una persona culta e interesada por la historia y el mundo jurídico. De hecho, en 1854 puso en marcha un proyecto para editar las inscripciones latinas del imperio Romano. Además, fue político y adversario de las ideas de Bismarck. Su principal labor literaria (con más de 1000 títulos) fue una contribución excepcional al desarrollo de la historia antigua. Fue su obra Historia de Roma, estudiada todavía hoy, la que le valió el Nobel de Literatura.

Rudolf Eucken y Gerhart Hauptmann completan la lista de los 10 galardonados. El primero basó sus obras en la espiritualidad y la religión; el segundo, en la crítica social y política que le rodeaba durante la primera mitad del s. XX. Como veis, hay para todos los gustos.

Que todas estas obras nos hayan llegado es gracias a la traducción de alemán a nuestra lengua (y a muchas otras).



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