Como se vió en la primera parte, te ofrecemos algunos consejos para traductores, con el objetivo de conseguir traducciones de calidad. El uso de herramientas es parte del trabajo, pero hay mucho más.

Como traductor profesional has aprendido a utilizar herramientas y conoces técnicas del sector para poder entregar mejores traducciones. El equipo de producción en Pangeanic utiliza muchas de estas estrategias y herramientas, y por ello ofrece algunos consejos para traductores que pueden resultar de gran utilidad durante todo el proceso de traducción, desde que llega el proyecto hasta que se entrega al cliente.

Hemos seleccionado 12 consejos para traductores (6 en este artículo y 6 que puedes encontrar aquí) para que como profesional del sector de la traducción, puedas ofrecer un servicio de una calidad excelente y así mejorar el proceso, con menos consultas y más aciertos.

Consejos para traductores

  • Navega por Internet en busca de fuentes de referencia relacionadas con el tema del que vas a traducir. Si vas a traducir documentación técnica para bicicletas, busca el sitio web de la marca en tu idioma. Además, las páginas web de otros fabricantes suelen ser una buena fuente de terminología y estilo. Si traduces dispositivos médicos, es probable que encuentres material relevante en páginas web relacionadas. Ten todo esto preparado antes de empezar a traducir, es decir, realiza lo que se conoce como «labor previa». Vale la pena hacerlo, tanto a corto como a largo plazo. Es como hacer una comprobación de referencias. ¿Aceptarías trabajo de un cliente del que no sabes nada? ¿Te reunirías con un desconocido sin indagar un poco acerca de él? ¿Acaso las empresas no comprueban las referencias de traductores autónomos y del personal que quieren contratar? Por tanto, ten a mano otros recursos en línea específicos del tema sobre el que estás traduciendo para buscar referencias fácilmente. Y, lo que es más importante, investiga por tu cuenta sobre los temas en los que eres especialista. Prepárate para días en los que no tengas acceso a Internet ni a las fuentes de información en línea, aunque todavía te quede tiempo para entregar.

consejos para traductores

  • Cuando hayas acabado de traducir, pasa el corrector ortográfico y corrige cualquier error ortográfico o tipográfico. A continuación, es el momento de ser tu propio editor y de leer todo el documento mientras lo comparas con el original. Vuelve a leer el documento final —esta vez sin tener en cuenta el original— para asegurarte de que tiene sentido. Los lectores no tendrán acceso al material original y, sinceramente, no les importará que el texto sea una traducción ni cómo se haya traducido. Quieren leer en su lengua materna y tú, como traductor, eres el intermediario que lo hace posible. Tu versión deberá parecer un texto original escrito en tu lengua materna, sin errores, sin traducciones literales ni expresiones rebuscadas que sean transferencias directas.
  • Compara tu traducción con el original por si hubiera texto sin traducir o errores de formato. La mayoría de herramientas TAO incluyen funciones de control de calidad en su software. Cada herramienta ofrece diferentes funciones, pero todas consiguen detectar segmentos sin traducir, segmentos que se han traducido exactamente igual que el texto original e incluso números erróneos u omitidos. Si la herramienta TAO que utilizas solo dispone de procesos de comprobación básicos o si quieres hacer comprobaciones más exhaustivas, te recomendamos usar XBench. Puedes incluso cargar memorias de traducción y comprobar la consistencia, así como el formato, la coherencia entre archivos, omisiones y «traducciones sospechosas», en las que segmentos con texto original diferente se han traducido de la misma forma (quizá por un error al aceptar una coincidencia parcial de la memoria de traducción) o, al revés, en las que segmentos con un texto original idéntico se han traducido de forma distinta. Seguro que tus clientes te lo agradecen.
  • No traduzcas de manera literal. A los clientes y los lectores no les gusta que la traducción suene «forzada», que sea una copia calcada de un texto en una lengua extranjera. A no ser que estés traduciendo material técnico, es algo inaceptable ya que las expresiones y las frases hechas rara vez se traducen literalmente de un idioma a otro. El material técnico puede incluir traducción farmacéutica, de ingeniería, para el sector del automóvil, médica, de software, de patentes, etc. La exactitud y la precisión tienen prioridad con respecto al estilo en las traducciones jurídicas. Es posible que el escritor original considere transparentes y relevantes muchos ejemplos y referencias que pueden resultar incomprensibles para el público meta. Hace algunos años, el primer ministro británico puso a los traductores japoneses en jaque cuando anunció en una visita a Japón que estaba dispuesto a actuar con determinación en cuanto a sus políticas económicas, como en The Full Monty, cuando dicha película todavía no se había estrenado en Japón. Tanto la traducción literaria, como la de páginas web, noticias y boletines o currículos, requieren una buena expresión y un estilo fluido, algo que solo se consigue mediante un «enfoque de traducción neutro». Debes distanciarte de tu propio trabajo para editarlo y corregirlo desde un punto de vista crítico. Siempre debes considerar que tu traducción es el producto final. Ofreces un servicio de traducción profesional y todos tus clientes son únicos. Por eso, no debes confiarte pensando que habrá editores o correctores que arreglarán tus fallos y tu trabajo sin revisar. A nadie le gusta tener que encargarse de la falta de cuidado de otro.
  • Asegúrate de que vuelves a pasar el corrector ortográfico. Si no hay errores, no tardarás más de un par de minutos. Es posible que hayas incluido un error tipográfico en la fase de revisión, lo que podría echar por tierra todos los pasos de control de calidad realizados hasta el momento.
  • Recuerda que, en el archivo de entrega, puedes incluir notas o comentarios sobre tu traducción para el cliente o los editores. Si entregas mediante un mensaje que solo incluye tu firma o un «Aquí encontrará los archivos adjuntos», mostrarás poco interés por interactuar con tu cliente. El hecho de que no tengas tiempo para escribir un par de líneas sobre la entrega del proyecto podría interpretarse como una señal de que, seguramente, tampoco hayas tenido tiempo de hacer un control de calidad de tu traducción. Agradece el encargo al gestor del proyecto y comunícale que quedas a la espera de otra oportunidad de colaboración. Si no hay nada relevante que comentar, puedes decirle simplemente que no has tenido ningún problema con el proyecto. Puede que la memoria de traducción fuera muy buena o que, si no había memoria, te sintieras a gusto traduciendo algo dentro de tu ámbito de conocimiento.
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Control de calidad en Memsource

Si durante la traducción surgen problemas o cualquier cuestión que quieras hacer saber, es mejor que anotes todo en un documento aparte y lo adjuntes en la entrega. Coméntale al gestor del proyecto que has enviado dicho archivo con notas para que puedan consultarlas. A veces tenemos razones para elegir un término o una traducción en concreto, o para desviarnos del glosario o de la terminología estándar proporcionados para nuestro idioma. No obstante, si no avisas de esas incidencias, los editores darán por hecho que son errores que hay que corregir, lo que supondrá una pérdida de tiempo para ambos. Los editores y los correctores empezarán a ver traducciones y términos inesperados y, si no hay ningún aviso del traductor, tendrán que contactar con él para plantearle todas sus dudas.



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